Baile de novios

Nosotros preparamos el baile para una boda

¿Qué vais a bailar en vuestra boda?

Mi amigo Antonio, que es profesor de salsa y suele impartir clases para novios de cara a preparar el baile de su boda, estuvo una vez en una, y en la Iglesia, se quedó muy extrañado al descubrir que pasaban un plato donde la gente dejaba dinero, cuando él creía que el plato era justo para lo contrario: para coger el dinero que en él había, a modo de dádiva o regalo para los asistentes al evento.

Desde un punto de vista objetivo la conducta y creencia de mi amigo no es reprochable, porque si tú llegas a una iglesia y ves que un plato va pasando de mano en mano y en él hay monedas, tan factible es que el recipiente pueda ser usado para depositar objetos de valor como para retirarlos de él.

Sutiles diferencias, sólo apreciables por mentes especialmente evolucionadas, llevan al ser humano a entender que el plato que se pasa en las iglesias durante las bodas es un continente de contenido recaudado y no recaudable.

Eso sí: Hacienda ahí no puede meterse, porque de todos es sabido que los lugares de culto religioso son inmunes, como los diplomáticos y los consulados. Así que por mucho que le fastidie al inspector de turno, nunca podrán recaudar el impuesto de sucesiones y donaciones regulado por la Ley 29/1987, de 18 de diciembre, y que graba los asuntos de esta índole con un tipo imponible que puede oscilar entre el 7,65 y el 34%.

En sentido contrario, si la creencia de mi amigo Antonio fuera cierta y el plato fuese para coger dinero y no para ponerlo, ahí sí entraría Hacienda, que estaría esperándote en la escalinata de la Iglesia para, nada más salir tú, reclamarte el impuesto impertinente.

Con la Hacienda hemos topado, oiga.

Autor: Vanesa.